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lunes, 2 de julio de 2012

MI HOMENAJE A RAQUEL LANSEROS


A PROPÓSITO DE EROS

De todas las terrenas servidumbres
que aprisionan mi afán en esta cárcel
me confieso deudora de la carne
y de todos sus íntimos vaivenes
que me hacen más feliz
y menos libre.

A veces, sin embargo,
la esclavitud se muestra soberana
y me siento señora del destino.

Porque sé amar, porque probé la fruta
y no maldije nunca su sabor agridulce,
porque puedo ofrecer mi corazón intacto
si el camino se digna requerirlo,
porque resisto en pie, con humilde firmeza,
el rigor de este fuego que enloquece.

En este fragor mudo en el que todos somos
rufianes, vagabundos, desposeídos y presos
no existen vencedores ni vencidos
y mañana no arrienda la ganancia de ayer.

Que no entre en la batalla quien sucumba
ante el rencor pequeño de las humillaciones.

Sabed, son necesarias descomunales dosis
de grandeza de espíritu y coraje
en las lides calladas de la pasión humana.

La recompensa, en cambio, es sustanciosa.

Ser súbdito tan sólo de la naturaleza,
no temer a la muerte ni al olvido,
no aceptarle a la vida una limosna,
no conformarse con menos que todo.

Raquel Lanseros

RAQUEL LANSEROS


domingo, 1 de julio de 2012

Aquel divino hálito

(Ilustración de Juana Alba)

Un cúmulo de humanos sentimientos
Ahogan la razón:
El mundo se desploma...
Con ello de unos quedan esperanzas,
A otros, sin embargo, han traicionado.
Luego se instala un cierto malestar...
La náusea. En tu conciencia,
El Hombre clama. Escucha...
Contempla las imágenes
De la televisión...
Tal vez, enajenado,
Podrás estar mirando
La guerra en este mundo
Seguida por anuncios:
El coche de tus sueños,
La alhaja más preciada...
Y ahora mira: Quizás...
Quizás estés en un letargo insano
Indiferente a todo cuanto ocurre,
Pues, aunque te concierne, sabes
Que es sin embargo ajeno...
Y no quieres pensar
En lo que está pasando,
Ni que tu propia carne
También siente el dolor...
Mas, sin embargo, sabes
Que en tu interior aún late
Aquel divino hálito
Que anima el mismo barro
Del que nacimos todos...
Del que nacimos todos.

Antonio Capilla, VIENTO DEL SUR, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2009