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viernes, 12 de junio de 2015

LA CASA


Hoy sabremos definitivamdente cómo quedan los pactos para el gobierno de ayuntamientos y comunidades autónomas. En Madrid tenemos la esperanza de que Esperanza se retire a descansar y se lleve con ella tanto sobresalto propiciado por su perspicaz elección de corruptos, la miel atrae a las avispas.
Aunque es posible que sigan apareciendo casos de corrupción habidos durante el mandato de nuestra folclórica dignataria. Hay, sin embargo, algo que nos inquieta: una nueva edición del "Tamayazo", porque el dinero es poderoso forajido cuando está en manos de truhanes.
Que los dioses nos libren de semejante desgracia que dejaría inermes a la pobre gente cuya seguridad dependerá de que haya un gobierno municipal sensible a sus perentorias necesidades. 
Una sociedad civilizada no puede permitirse, entre otras cosas que están en la mente de todos, que se ponga en la calle a familias con niños y matrimonios de ancianos por no poder pagar una deuda hipotecaria mientras se rescata a los bancos con los impuestos de todos, incluso de ellos mismos. 



LA CASA


Nunca hubieses pensado

que no fuese tu casa

la casa en que naciste,

la casa de tu infancia.


Eres tan solo un niño,

descorrido el cerrojo como siempre,

has salido a hurtadillas

mientras todos dormían.


Forman corro los chicos en la calle 

y juegan a las cartas;

tú lo tienes prohibido,

observas las jugadas...


La tarde es calurosa,

pero la voz de un mozo

te congela la espalda

cuando por él te enteras:


- “Tu casa no es tu casa…

¿No sabes lo que ocurre?

- “Maldita sea esta tarde de verano!

¡Maldita sea mi estampa!”


Pasados ya los años

cuando las canas pintan ya tu barba

te vienen los recuerdos

de tu añorada infancia.


Pero ahora estás seguro: 

la casa de tu infancia,

la que te vio crecer y te guardaba

nunca ya podrá nadie arrebatártela.




Antonio Capilla, EL ÁGUILA DE FUEGO CON LAS ALAS DEL TIEMPO, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2013


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