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martes, 16 de febrero de 2016

CERCA DE SIERRA MORENA

Hace ya más de cincuenta y tres años que, siendo todavía un chiquillo, mis padres me trajeron a Madrid. Eran tiempos difíciles en los que la emigración interior y exterior era un recurso de supervivencia para mucha gente en nuestra querida España. Conviene que no lo olvidemos y que lo sepan las generaciones que no lo han vivido para no caer en el rechazo irracional hacia los que ahora llaman a nuestra puerta.

CERCA DE SIERRA MORENA

Cerca de Sierra Morena
mi pueblo es blanco y alegre
como ha de ser de mi tierra
todo pueblo que se precie.

En el centro hay una plaza.
Y en la plaza, las farolas
alumbran las noches todas
al caminante que pasa.

Tiene una iglesia mi pueblo
hecha de miel y canela
donde una Virgen de ensueño
asunta al cielo se eleva.

Y una cárcel que aún recuerdo.
Camino abajo... la escuela.
Escuela cárcel, silencio,
donde los chiquillos tiemblan.

Por mi pueblo pasa un río
que de mi tierra es bandera
y otro pequeño y chiquito
que en mi corazón alienta.

Y junto al río... sus riberas,
soñados senderos verdes
donde mi infancia se pierde
entre los juncos y gredas.

En mi pueblo ves las casas
enjalbegadas por fuera,
enormes copos del alba
donde la nieve no nieva.

Y en sus calles las señoras
de hamacas en las aceras
huelen a jazmín y a rosas,
a azahar y a hierbabuena.

Recuerdos de aquel chiquillo
que en su lejanía tan larga
a su dulce tierra han ido
por los albores del alba.

Oh, tierno cantar que subes
de sus tierras, de sus aguas
y enamorado te hundes
en su alma enamorada.

Profundo canto que embruja
de sus gentes, de sus casas,
y para siempre se anuda
a mi Andalucía del alma.

El mundo en fin de aquel niño
que, por recordar su infancia,
en su entraña ha renacido
con anhelos y esperanzas.


Antonio Capilla, en VIENTO DEL SUR, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2009

martes, 9 de febrero de 2016

¿ACASO ES UN MARRAJO? 

En el oficio es zorro
que embauca con sus artes
al incauto y al bobo;
es pillo, marrullero,
artificioso, cuco,
taimado, malicioso,
astuto, taciturno y embustero.

¿Pensáis que será un zorro?
¿Acaso es un marrajo?
¿Y si es un caimán
dispuesto a devorar
al incauto confiado
que escuchando su lloro
se acerque hasta el reclamo?

Pero, no... no es un zorro
ni un caimán ni un marrajo,
porque lleva corbata
y camina derecho
nos habla el muy bribón
y no es un papagayo.

Así, en sus argumentos,
es mucho más artero
que todos los sofistas
en cónclave reunidos
para engañar al pueblo.

Si no sabéis quién digo,
convendréis que jamás
de mi boca ha salido
un discurso que ensarte
eses cacuminales.

Y, sin embargo, en él
es colmado prodigio
ensartar en rosario
cacuminal vestigio
con sones del pasado.

Conformaos, por tanto,
mis pacientes amigos,
con lo que voy contando
pues cada uno es dueño
si le place este juego
de afinar el ingenio.

Pero no hay que apurarse,
os doy aquí otro dato
que amplía todavía
las pistas que voy dando:

“Aunque parezca oro
y plátano no sea
es marrajo y caimán
el sujeto en cuestión.”

Fin del retrato. Ahora,
se sigue un buen consejo:

“Si queréis preservar
de su lasciva verga
el círculo velado
que hay detrás, más abajo,
de donde está el ombligo,

ponedle siete llaves
en bragas de metal
ya que con el marrajo
y el zorro y el caimán
aunque extreméis la guardia
no hay nadie que esté a salvo".

(Poema en el libro inédito LUMINOSA CRISÁLIDA)

martes, 2 de febrero de 2016

ÁLORA, LA BIEN CERCADA

Con motivo del XXV aniversario de la revista ÁLORA en la que tengo el honor de participar con uno de mis poemas, tengo el gusto de compartir con vosotros el cartel presentación del evento. Desde aquí mando un abrazo fraterno a José María Lopera, su fundador, y a Isabel Miguel por el trabajo de coordinación que lleva a cabo junto a José María.