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La poesía participa de la musicalidad de los sonidos lingüísticos sabiamente combinados y de la significación de las palabras: no hay poesía sin comunicación. El creador escribe para ser leído. Aunque el mensaje poético es bello por definición, el artista no crea su obra para encerrarla bajo siete llaves. Esta es la grandeza, pero también la contingencia del poeta: la obra sin el destinatario es como un bebé al que se deja morir por inanición.
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Pinchando en el enlace siguiente tenéis el vídeo del poema leído por su autor:
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Tengo por costumbre no participar en cadenas que por estos medios se suelen prodigar, en esta ocasión tampoco lo haré en el maratón poético "#PeetMeNotLeave". No obstante, por la consideración y el afecto que tengo a mi amigo y poeta Francisco de Miguel López, que ha tenido la atención de invitarme, publicaré aquí un poema para agradecerle de este modo su amable nominación y mandarle un abrazo fraterno. Gracias, poeta, por acordarte de mí, siempre es alentador sentirse querido y respetado.
SOMBRA QUE AL TIEMPO ESCAPA
Un relámpago ilumina la alcoba
y titilan los muebles
del interior desnudo.
Siempre que llueve y escapa la luz
incandescentes caras de la noche
son las pobres bombillas
de la oscura ciudad desamparada.
Y un escalofrío enciende los huesos
testigos mudos del acontecer
los muros vergonzosos del presente.
La vida se consume en el incendio
de los días perdidos
de las tristes reyertas de la nada
de la desesperanza paralítica.
Hace falta más lluvia
lluvia diluvio que limpie las llagas
que frote las heridas necrosadas.
Hacen falta relámpagos
que abrasen las conciencias
que enciendan la luz del entendimiento
que iluminen el corazón en sombras.
Manos perdidas que no alcanzan manos
músculo de fuego que muere helado
ojos de hielo que se vuelven páramos
sombra que al tiempo escapa…
Y tu vida, luz en la sombra, pasa
consumiendo la carne
para no dejar nada.
Del libro EL ÁGUILA DE FUEGO CON LAS ALAS DEL TIEMPO, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012
SHADOW ESCAPING TIME
A lightning brightens the bedroom
and the furniture shimmers
in the naked indoors.
Every time it rains and light escapes
incandescent faces in the night
are the poor lightbulbs
of the helpless dark city.
And a chill ignites the bones
mute witnesses to the event
the walls shameful of the present.
Life is consumed in the fire
of lost days
of sad brawls over nothing
of paralytic despair.
More rain is needed
rain deluge that washes the wounds
that scours the blighted pains.
Bolts of lightning are needed
to burn our conscience
that turn the light of understanding on
that illuminates the heart in the shadows.
Lost hands unable to reach hands
muscle of fire that dies frozen
eyes of ice that turn into barren plains
shadow escaping time…
And your life, light in the shade, goes on
consuming flesh
to leave nothing.
Traducción: Craig Martín Gets
From the book EL ÁGUILA DE FUEGO CON LAS ALAS DEL TIEMPO,
Huerga y Fierro Publishers, Madrid, 2012
"Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—,
en su Granada"
Antonio Machado
LUZ DE LUNA
La luna lo está mirando
con sus ojos de gitana.
La luna tiene en el pecho
sangre de voces aladas.
La luna, ¡ay! Federico,
cuando el pelotón te aguarda
besa tus lívidos labios
con labios de ardiente escarcha.
Y tú en la noche más triste
luz de luna en la mirada
a la luna le decías
hasta ponerla de grana:
“¡Ay!, luna de mis desvelos,
voz de muerte en mi garganta.
¡Ay luna, luna, mi luna!
¡Ay mi luna enamorada!”
Antonio Capilla Loma, HACIA LA LUZ, Editorial Vitruvio, Madrid, 2020
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SIN TON NI SON, COMO EN UN DUERMEVELA.
Llevo ya más de un mes con el nervio ciático afectado, posiblemente por una mala caída en la que sufrí un impacto brutal en la cadera, pero eso es otra historia.
El caso es que gracias a la medicación no siento dolor desde hace un par de semanas, más o menos, y no sé por qué ahora ando como un "pato mareado", posiblemente porque la pierna afectada tiene menos fuerza.
En fin, esta mañana fui a comprar con una mascarilla de pico de pato, andando como un pato, aunque no sea un pato. Por el camino iba ensimismado y mis pensamientos fluían sin ton ni son, con más o menos cordura, como en un duermevela, tal que así:
"Si tiene pico de pato y anda como un pato, alguien diría entonces que… Y, sin embargo no soy un pato, ¿vale?
Qué calor, y con la mascarilla me falta aire. ¿Hay algo más valioso que el aire? El agua, ¿no?. Bueno, sin agua podemos pasar un par de días, mientras que sin aire… ¿cuánto aguantas tú sin aire? Además, la primera tiene precio; el segundo, no, ¡mira tú!
Ahora que el aire no necesita mano de obra, pero el agua del grifo o embotellada, sí. Por eso acumula fuerza de trabajo, porque hay que llevarla desde su origen hasta el grifo, o embotellarla y venderla en el comercio. Y, claro, eso hay que pagarlo. Pero, no puedes vivir sin agua y menos sin aire...
Las cosas suben y suben cuando escasean. Pero no tienen más valor intrínseco ni más fuerza de trabajo acumulada, ¿o, sí? Pues, entonces, no deberían subir en buena ley, digo yo. Pero, ¡hale!, especula cuanto puedas, libertad de mercado, oferta y demanda...
¡Uy-y-uy-uy!, mercado, oferta y demanda, especulación… ¡coño, que todo es lo mismo; a veces, incluso, pura estafa. Y, mientras, dale que dale con el sonsonete: 'cuanto menos estado, mejor'. Pero que no haya crisis porque entonces sí que les parece bueno… Ya sabes, para salvar la banca y las empresas, ¿cómo no?
Menos mal que para el aire no hace falta mano de obra. Aunque un día igual hay que sanearlo de tan contaminado como está. ¡Ea!, pues ya sabes… oferta y demanda, dios mercado... capitalismo en estado puro y… ¡sálvese quien pueda!"
Así, amigos y amigas, fluyendo las ideas sin dique de contención llegué a la tienda donde compré fruta a precio de oro. Por cierto, ¿a cuánto se la pagan al agricultor?
Vale.
Antonio Capilla Loma, 8-7-2020